LOS SIETE MOTIVOS POR LOS QUE LA CERVEZA ARTESANAL VALE MÁS QUE LA INDUSTRIAL Guía para entender por qué son dos productos completamente diferentes y por qué la cerveza artesanal es cada vez más elegida por los amantes de esta bebida.

A pesar de que el costo de la cerveza artesanal es más elevado que el de una industrial, los últimos años reflejaron una creciente constante y sostenida en el consumo de la opción más costosa (la artesanal). La respuesta más obvia es que se percibe una mejor calidad, pero los consumidores no se detienen a pensar en por qué están pagando más.

Lo cierto es que al conocerse en detalle estos motivos, el traslado hacia la cerveza artesanal (o craft) puede acrecentarse aún más.

Nicolás Martínez, cofundador de la cervecería MUR, destacó algunas de las diferencias más importantes: “Se debe tener en cuenta que las cervecerías craft son independientes al no estar representadas por cadenas multinacionales. Una de las diferencias es que las artesanales utilizamos ingredientes 100% naturales (sin conservantes, colorantes y aromatizantes). Además,  trabajamos de una manera manual o semiautomática a diferencia de las industriales, que tienen una tecnología y automatización mucho mayor, algo que repercute en la calidad del producto final. Nosotros innovamos con mayor frecuencia en las variedades”.

Dicho esto, a continuación se analizarán los siete puntos que explican por qué la cerveza craft vale más que la industrial:

1) Insumos. Las cervecerías artesanales utilizan insumos 100% naturales que son más costosos, como por ejemplo el mosto, generado a base de granos/cereales malteados de alta calidad. En el caso de las industriales, el mosto además de cebada es a base de cereales como arroz, maíz, etc. Además, las artesanales no utilizan aditivos. Para asegurarse de este punto, siempre se debe leer la etiqueta del producto.

2) Recetas. Las craft elaboran su cerveza con una gran variedad de recetas, para innovar constantemente en sabores, aromas y estilos. Sin embargo, eso les impide estandarizar su producción. La oferta de las industriales termina siendo reducida en variedad y pueden comprar insumos en grandes cantidades estandarizando su producción, reduciendo así drásticamente sus costos.

3) Automatización de procesos. Las grandes plantas industriales de cerveza están completamente automatizadas, por lo que pueden producir en un día lo que una cervecería artesanal mediana puede producir en un año. “El tiempo es dinero”. En el caso de las cervecerías craft, suelen ser manejadas por sus dueños y un equipo de personas que realizan los procesos de forma manual o bien semi automática, sin tanta ayuda de tecnología y maquinaria, para poder darle una impronta con la participación humana.

4) Volumen. En la cerveza artesanal no hay economía de escala, los lotes son pequeños y hay mucho mix de producto. Es por eso que el sabor “premium” resulta de probar con insumos y técnicas nuevas. Todo lo contrario sucede en el caso de las industriales, que realizan compras al por mayor, reservan sus parcelas de malta, de lúpulos y tienen convenios muy lucrativos con los productores.

5) Tiempo. Si bien los insumos y procesos de producción de las cervecerías industriales son de primera calidad, el factor del tiempo siempre jugará en contra a las artesanales: los procesos de fermentación y ocupación en tanque son respetados de manera natural en el caso de las artesanales, en base al trabajo de la levadura, que es un ser vivo y mientras más se respete sus ciclos, mejor resultado dará.

6) Logística, impuestos y control de plaza. En el caso de las artesanales, no se poseen los propios canales de distribución con gran alcance y en las entregas chicas no se pueden prorratear costos. Asimismo, las compañías más grandes a menudo encuentran formas de reducir sus cargas impositivas, por ejemplo con la ayuda de subsidios. Por otro lado, las industriales pueden realizar acciones comerciales agresivas para controlar el mercado.

7) Objetivos. El objetivo de la cerveza artesanal es sacar la mejor cerveza posible, con foco en el sabor, el aroma y la experiencia. En el caso de las industriales, buscan optimizar costos, tiempos para maximizar ganancias y poseer todo el mercado aún si eso implica vender al costo con prácticas comerciales que destruyen la economía local (oligopolios).

Por eso, Martínez reconoció que la cerveza artesanal es más cara pero porque “vale más”. “Estás pagando un producto hecho por pymes argentinas, de capital nacional, que apuestan al trabajo local y apuestan al crecimiento del país. Estás comprando una cerveza creada en la búsqueda constante de mejorar, de la selección de los mejores insumos para potenciar la experiencia que tenés al tomarla cuando olés y saboreas. Y consumís productos naturales, sin aditivos”, concluyó.

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