En un contexto donde el reciclaje y la economía circular ganan cada vez más protagonismo, incluso los objetos cotidianos del hogar empiezan a tener una segunda vida. Entre ellos, los utensilios de cocina: “El aluminio es infinitamente reciclable y altamente eficiente en términos energéticos. El “Plan Canje” permite recuperar miles de cacerolas que vuelven a fundirse para convertirse en nuevos productos”, explicó Mauro Labusta, gerente de Marketing de Essen. Esta propuesta permite a los usuarios entregar una cacerola usada —de la marca o de cualquier otra, siempre que sea de aluminio— para reciclarla y acceder a un descuento en la compra de un producto nuevo: “El Plan Canje permite obtener importantes descuentos al entregar una cacerola usada para reciclar, pero en esta edición sumamos un beneficio especial: por primera y única vez, hasta el 31 de marzo, el Plan Canje vale doble y duplicamos el descuento habitual”, explicó Labusta. El mecanismo es simple: al momento de adquirir un nuevo producto Essen, el cliente entrega su producto usado, que luego es retirada y trasladada a la planta que la empresa tiene en Venado Tuerto, Santa Fe. Allí se desmontan las piezas, se separan componentes como mangos y perillas, y el aluminio se funde nuevamente para convertirse en materia prima destinada a nuevas piezas. Cuidado ambiental, ahorro y legado: qué pasa cuando se recicla una cacerola Además de ahorrar hasta un 95% de la energía necesaria para producir el producto desde materia prima virgen, según datos de la compañía, cada mes se recuperan entre 2.500 y 3.000 productos , lo que representa una importante cantidad de aluminio reciclado que vuelve al circuito productivo. Pero más allá del impacto ambiental, el programa también tiene un costado emocional que sorprende incluso a la propia empresa: “muchas veces recibimos cacerolas con historias familiares detrás, con cartas de despedida, donde los clientes cuentan que esa cacerola fue de su abuela, que la usaron durante 30 años para compartir momentos en familia.Son testimonio del vínculo que existe entre la gente y nuestros productos, y por eso conservamos esas cartas”, cuenta el Gerente. De esta manera, una cacerola que ya cumplió su ciclo puede volver a la cocina convertida en una nueva pieza, cerrando un circuito donde reciclaje, innovación, consumo responsable, e historia se encuentran. El “Plan Canje” está disponible durante todo el año en Argentina, pero solo hasta el 31 de marzo con este beneficio extra, el sistema se gestiona a través de la red de emprendedores de venta directa de la empresa, mientras que el operador logístico se encarga de retirar la pieza usada.
