Mastellone Hnos., lanza una nueva edición de su Programa de Colonias de Vacaciones, que este año cumple su quinto año de ejecución. Enmarcada en la campaña “El Desayuno no se toma Vacaciones”, la propuesta busca acercar mensajes sobre educación alimentaria, buenos hábitos y vida saludable a niños y niñas durante el receso escolar. El programa, que comenzó en diciembre y continuará hasta febrero, se desarrolla en clubes y colonias de distintas localidades, como es el caso de Villa Mercedes (San Luis), Trenque Lauquen, General Rodríguez, Capital Federal y otros distritos del Gran Buenos Aires. Las actividades se llevan adelante en comunidades donde Mastellone Hnos. tiene operaciones y en espacios vinculados a escuelas y entidades que participaron de otros programas de la compañía a lo largo del año. “Estamos muy entusiasmados por comenzar el año con esta propuesta que nos permite seguir acompañando a las comunidades donde nos desarrollamos, a través de talleres interactivos de educación alimentaria enfocados en fomentar hábitos saludables desde la infancia. Sostener y fortalecer estos vínculos forma parte de los principios de la compañía desde sus inicios”, destaca Mariano Elli, jefe de Relaciones con la Comunidad de Mastellone Hnos. Y sobre esa línea, agrega: “Iniciativas como las que llevamos adelante con esta campaña nos permiten acompañar a las familias, concientizando sobre la importancia del desayuno, para favorecer el crecimiento y el desarrollo integral de niños y niñas”. Durante las primeras semanas del año, la compañía propone actividades recreativas y talleres educativos a cargo de asesores especializados para concientizar e incentivar a los niños y niñas sobre la importancia de mantener el hábito del desayuno durante las vacaciones escolares. A través de su Programa de Colonias de Vacaciones, Mastellone Hnos. reafirma su compromiso con la educación alimentaria, la promoción de hábitos saludables y el desarrollo integral de las comunidades donde está presente.
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Los Caminos del Té, una pyme familiar con sabor a naturaleza y bienestar
Con el objetivo de encontrar tranquilidad y estar más en contacto con la naturaleza, Paula Rufino y su esposo, Esteban Cirino, dejaron atrás Buenos Aires y emprendieron viaje a San Luis. Empezaron produciendo dulces caseros, conservas y licores, pero con el tiempo incorporaron una gran variedad de productos hechos a base de hierbas: blends de té, mezclas para el mate, mix de especias y sales. Con más de 700 clientes, la marca tiene presencia en todo el país a través de emprendedores que revenden los productos. Con ganas de seguir emprendiendo, la pyme familiar está en constante búsqueda de nuevos sabores y nuevos horizontes. En este sentido, está próxima a llegar a otros países y a abrir un sistema de franquicias a nivel nacional. La historia de Los Caminos del Té En el seno de su hogar, comenzaron a producir dulces caseros para familiares y amigos. En ese momento, vieron una oportunidad de negocio y de a poco, introdujeron las mermeladas en el mercado local. Con el tiempo, sumaron conservas y licores, y la producción escaló. Motivados por el crecimiento de su negocio, Paula se especializó en el mundo del té y las hierbas. De esta forma, crearon su primera línea de blends de té con 13 sabores inspirados en la naturaleza que los rodeaba en San Luis. También lograron abrir su primera casa de té para ofrecer una experiencia más cercana a sus clientes. “El contacto con la naturaleza nos permitió conectar con el emprendimiento. Todo está muy relacionado al bienestar, a generar espacios y consumir productos que lo acompañen. Sin dudas, el lugar que elegimos para vivir nos permitió soñar con tener un emprendimiento propio”, sostiene Paula. Sin embargo, en 2019 decidieron hacer un cambio de vida. Vendieron todo, se compraron un motorhome y se prepararon para viajar por el mundo como productores de dulces y té, junto a sus cuatro hijos. La llegada de la pandemia les truncó los planes y fue el comienzo de un crecimiento sin escalas. Un crecimiento sin techo para Los Caminos del Té En plena pandemia, la producción volvió a ser en casa y muchos clientes los empezaron a contactar para pedirles té. De a poco, reactivaron la maquinaría y experimentaron un crecimiento muy grande. “Vimos que la gente necesitaba consumir cosas vinculadas al bienestar en medio de la pandemia, donde había mucho estrés. Encontramos una beta para generar bienestar”, explica Paula. A partir de allí, lograron más de 700 clientes en todo el país. Contrataron a más de 15 personas y abrieron su actual casa de té en San Luis. También certificaron como Marca País, una licencia que les permite representar a Argentina a nivel internacional. Y como proyectos para lo que queda del 2024, tienen en planes abrir un sistema de franquicias, realizar su primera exportación y abrir una academia para emprendedores. Los próximos pasos de la pyme es desembarcar en Miami con una tienda en Amazon para abastecer con distintas hierbas; comenzar a exportar en países limítrofes y abrir una segunda casa de té en Córdoba. Ya realizaron un envío de productos a China, un mercado totalmente nuevo para la marca.
