Como main sponsor del festival, la compañía participó con Crispyland by McCain, una experiencia de 300 m², degustaciones de boniato, su más reciente lanzamiento, y distintas activaciones. Además, reunió a operadores gastronómicos de todo el país en una edición especial de su Fries Tour. Buenos Aires, octubre de 2026.– McCain, compañía líder mundial en la producción de papas prefritas congeladas, fue main sponsor de una nueva edición de Burgerpalusa, uno de los principales encuentros de la cultura hamburguesera del país, con una propuesta que combinó gastronomía, innovación, entretenimiento y experiencias para consumidores y referentes del sector. El festival se realizó durante dos jornadas en Tribuna Plaza, Buenos Aires, y reunió a algunas de las hamburgueserías más reconocidas de la Argentina, junto con propuestas gastronómicas, charlas, música en vivo y diferentes experiencias para el público. En este marco, McCain presentó Crispyland by McCain, un espacio de 300 m² especialmente diseñado para que los visitantes pudieran sumergirse en el universo de la marca a través de juegos y diferentes experiencias, con premios que incluyeron merchandising y conos de papas y boniato. La innovación también tuvo un lugar destacado. A través de un food truck exclusivo, McCain realizó degustaciones de boniato, una de sus nuevas propuestas, acercando al público una alternativa que amplía su portfolio y acompaña las nuevas tendencias de consumo y las necesidades del canal gastronómico. Un recorrido por la cultura gastronómica argentina La presencia en Burgerpalusa fue además el cierre de una nueva edición del Fries Tour de McCain, una experiencia que reunió a 13 operadores gastronómicos y 26 participantes provenientes de Mendoza, Tucumán, Córdoba, La Pampa, Bariloche, Mar del Plata, La Plata, Rosario y Entre Ríos. La propuesta comenzó en Buenos Aires con una cena de bienvenida y continuó al día siguiente en las oficinas de McCain, donde los invitados formaron parte de presentaciones, degustaciones de productos y una charla de Esteban Wolf sobre los desafíos del emprendedurismo. Luego llegó el turno de recorrer tres hamburgueserías referentes de Buenos Aires: The Flour Store, Kiddo y The Burger Couple. En cada parada, sus propios dueños recibieron al grupo para compartir sus experiencias, contar las historias detrás de sus proyectos y presentar algunos de sus productos. Como cierre del Fries Tour, los operadores participaron de las dos jornadas de Burgerpalusa, donde tuvieron la oportunidad de conocer y probar propuestas de hamburgueserías de distintos puntos del país, presenciar las charlas y disfrutar de bandas en vivo. “Burgerpalusa y el Fries Tour nos permiten estar cerca de quienes todos los días crean nuevas experiencias gastronómicas y eligen nuestros productos para sus propuestas. Para McCain es muy valioso generar estos espacios de encuentro, compartir experiencias y, al mismo tiempo, acercar nuestras innovaciones tanto a nuestros clientes como a los consumidores”, destacó María Clara Bouilly, gerente de Marketing Food Service de McCain. Las historias detrás de cada papa La experiencia también tuvo su correlato en las plataformas digitales. Bajo el concepto #DetrásDeCadaPapa, McCain visitó los locales de los operadores invitados al Fries Tour para contar sus historias, conocer sus proyectos y mostrar por qué eligen a McCain como parte de sus propuestas gastronómicas. La iniciativa se complementó con una cobertura en tiempo real tanto del Fries Tour como de Burgerpalusa, amplificando las experiencias y contenidos de ambas acciones en las redes sociales de la marca. Con estas iniciativas, McCain continúa fortaleciendo su vínculo con el sector gastronómico, acompañando a sus clientes y operadores y acercando al consumidor nuevas experiencias y productos, con la innovación, la calidad y el disfrute como protagonistas.
Etiqueta: entre ríos
Emprendimientos: un viñedo pionero en el sur de Trenque Lauquen
La empresa Kikel plantó tres hectáreas de viñedos en una zona no tradicional. Apuestan a crecer y consolidar vínculos a través de la vitivinicultura. En los últimos dos años, la empresa Kikel, integrante del CREA 30 Agosto Mari Lauquen (región Oeste), incursionó en un emprendimiento vitivinícola en una zona donde no es tradicional el cultivo de la vid. La iniciativa apunta a convertirse en el primer viñedo de Trenque Lauquen y a motivar a otros productores de la zona para que incursionen en esta actividad. “Siempre quise tener un viñedo. Cuando egresé de la universidad, viajé a Mendoza para conocer un proyecto de espárragos en el Valle de Uco, y si bien no me interesó, volví encantado con la idea de los viñedos”, comentó Francisco “Pancho” Perkins, administrador de la empresa familiar Kikel. La idea se mantuvo presente en su cabeza durante varios años sin que pudiera encontrar la manera de realizarla, debido a sus responsabilidades y a los tiempos que dedicaba a la empresa familiar. Además, la idea de un viñedo suele estar asociada a la región de Cuyo y no a la zona pampeana. Pero eso cambió hace dos años, cuando Pancho realizó un viaje a la provincia de Córdoba junto a los demás integrantes de su grupo CREA, y allí conoció un viñedo, cuyo propietario desmitificó la idea de que la producción vitivinícola es exclusiva de la región cuyana. “Sin que le pregunte nada, él dijo que las uvas crecen en todos lados y empezó a nombrar distintos lugares del mundo donde se hacen viñedos, que no necesariamente están en la montaña, como en Francia, Italia y Sudáfrica”, recordó. Incluso en Argentina, los primeros viñedos se fundaron en Entre Ríos y no en Mendoza. Rápidamente puso manos a la obra: “Ahí me cayó la ficha. Cuando volví de Córdoba, me junté con mis hermanos y con mi madre, que son mis socios, y les planteé la idea de hacer un viñedo”. Toda mi familia dijo que sí, pero comenzando con un proyecto chico, que no pusiera en riesgo las demás actividades que lleva adelante la empresa. Con ese acuerdo familiar, Pancho viajó a Mendoza y contactó a Alejandro Tosso, cuarta generación de una familia que se dedica a la producción vitivinícola y miembro del CREA Los Andes. Con él realizaron una gira para conocer viñedos, bodegas y enólogos. A su vuelta a Trenque Lauquen, seleccionó el lugar del campo donde instalaron el viñedo, en unas lomas altas y quebradas, donde abunda el pasto llorón y que contrastan con el resto de la superficie del establecimiento, dominado por las planicies. “Cuando subimos ahí parece como si estuviésemos en la montaña”, afirmó Perkins. Estas lomas se caracterizan por ser arenosas, con una alta infiltración, que permiten hacer un manejo adecuado del agua mediante riego. Además se analizó cómo integrar la actividad del viñedo con la producción agrícola y ganadera. “A partir de ahí empecé a pensar por qué no hacerlo entre medio del trigo, del girasol, de la soja y de las vacas”, mencionó. “El desafío inicial más grande fue animarme a hacerlo porque es algo completamente distinto. De alguna manera, no tener viñedos cerca nos desafió a pensar cosas distintas, pero a su vez quisimos basarnos en los que sabían”. Así recibieron el asesoramiento de profesionales de Mendoza para armar los viñedos y en 2022 plantaron la primera hectárea de uvas, con el objetivo de probar las técnicas y aprender, antes de llevar adelante el proyecto completo, que se completaría con tres hectáreas en producción. En esa primera etapa se plantaron, con sistemas de espalderos, dos cepas blancas (Sauvignon blanc y Viognier) y cuatro tintas (Bonanda, Malbec, Cabernet sauvignon y Cabernet franc). En total, calculan que plantaron unas 4000 plantas por hectárea. “El primer año fue de aprendizaje. Tuvimos un logro razonable para esa primera instancia; cosechamos pocas uvas, pero registramos más pérdidas de plantas de lo que deberíamos haber tenido. Las heladas nos agarraron con las plantas demasiado verdes y se nos murieron varias. O sea, pagamos derecho de piso. Por eso quisimos comenzar de a poco. Ahora creemos que aprendimos bastante y este año nos animamos a completar el proyecto”. En 2024 plantaron las dos hectáreas que faltaban para completar el emprendimiento, con las cepas Malbec y Cabernet Franc. “Pensamos que el Malbec es la uva emblema de Argentina y, a la vez, sentimos que el Cabernet franc es la cepa del futuro. Por eso nos jugamos por esas uvas”, afirmó. “De todas maneras, ya teniendo las plantas podemos hacer nuestro propio vivero e ir reponiendo las cepas que queramos de un modo sencillo”, añadió. Para 2025 esperan obtener una cosecha, pero las plantas deben esperar unos años más para poder alcanzar todo su potencial. “De todos modos ya tenemos plantas bien formadas y calculamos que vamos a tener algo de cosecha como para empezar a probar la vinificación”, adelantó. “La idea es vinificar nosotros. Originalmente pensábamos mandar la uva a Mendoza, pero la provincia no permite el ingreso de la fruta, sólo de mosto. Así que planeamos hacer una micro bodega para vinificar directamente en el campo, que cuide muy bien la tecnología, la temperatura en el momento de fermentación, y trabajar con los mejores productos que consigamos. En principio la idea es armar una estructura básica, que vaya creciendo en la medida que crezca la producción.”, aseguró. El proyecto estaría andando a pleno en cuatro o cinco años, cuando esperan alcanzar una producción de 20.000 botellas de vino al año. No obstante, se trata de una iniciativa de largo plazo, que podría extenderse a lo largo de varias décadas e incorporar a las próximas generaciones de la familia, y que incluso puedan sumar a la actividad otros emprendimientos, como el turismo, la gastronomía y la hotelería. “Esa es una de las cosas que nos motivaban y nos plantea un horizonte diferente, porque con los cultivos de trigo, girasol, maíz, soja o maní, sólo debemos esperar seis meses desde que sembramos hasta que cosechamos.
