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El boom de los «Board Game Cafés»:  una alternativa de encuentro y diversión que marca tendencia en la escena porteña

Una mesa para cuatro, dos cafés, algo dulce y una caja de cartón que, a primera vista, no parece demasiado prometedora. En pocos minutos, esa mesa se transforma en un tablero: alguien explica las reglas, los demás eligen sus fichas y empieza una partida que puede durar veinte minutos o toda la tarde. En el último tiempo, el mapa de salidas en Buenos Aires sumó un ingrediente que invita a desconectarse de lo virtual para conectar con lo real: el Juego de Mesa Moderno (JMM). Los «cafés lúdicos» se volvieron un imán para grupos de amigos y familias que buscan alternativas a la pantalla a la hora de compartir un momento genuino. La propuesta ya tiene sus propios circuitos y seguidores. Barrios como Palermo, Villa Crespo, Boedo o Villa del Parque cada vez tienen más cafés especializados en juegos, bares que incorporaron ludotecas y espacios donde se puede elegir entre cientos de títulos. El fenómeno se inscribe dentro del crecimiento del llamado Juego de Mesa Moderno (JMM), una categoría que reúne propuestas muy diferentes de los clásicos juegos de la infancia. Hay juegos de estrategia, cooperación, deducción, cartas, construcción, negociación y aventuras, con partidas que pueden durar desde unos pocos minutos hasta varias horas. La oferta disponible en el mercado argentino también muestra la amplitud de la categoría: desde juegos familiares hasta propuestas para jugadores expertos. Mucho más que una salida: una experiencia compartida El boom de los board game café es una tendencia que responde a la necesidad social de recuperar el cara a cara en un entorno donde lo digital muchas veces nos termina aislando. «Post pandemia, hubo una necesidad muy fuerte de redescubrir el placer de encontrarse», explica Juan Del Compare, Marketing Manager de Devir Argentina. «Los juegos de mesa modernos funcionan como catalizadores de esos momentos. A diferencia de la pasividad de un monitor, acá el cerebro se activa: tenés que mirar al otro a los ojos, esperar turnos, negociar y aceptar que las cosas no siempre salen como uno espera«. ¿Cómo funcionan? La escena se parece más a una biblioteca que a una juguetería. Las paredes están ocupadas por estanterías con cajas de diferentes tamaños y colores. Cada una propone una experiencia distinta y, para quien no conoce el mundo de los juegos modernos, la cantidad de opciones puede resultar abrumadora. Por eso, uno de los servicios más valorados es el asesoramiento de personas que conocen el catálogo y pueden recomendar un título según la cantidad de jugadores, la edad, el tiempo disponible y, sobre todo, los gustos de quienes están sentados a la mesa. ¿Preferís competir o cooperar? ¿Algo rápido o una partida de dos horas? ¿Estrategia, misterio, humor o algo sencillo para jugar con chicos? La respuesta puede llevar a una caja completamente diferente. No hace falta pasar media hora leyendo un reglamento. En estos espacios suelen explicar las reglas y acompañar el comienzo de la partida. Para quienes llegan sin experiencia, esa posibilidad es parte importante de la propuesta. También existe la posibilidad de ir solo y sumarse a una mesa o a una actividad organizada. En las comunidades de jugadores porteñas, los encuentros y eventos funcionan como una puerta de entrada para quienes todavía no tienen un grupo armado. Del café a la merienda completa Si bien el juego es el protagonista, la gastronomía también es parte fundamental de la experiencia. La propuesta varía según el lugar: café, pastelería, tapas, algo salado o bebidas para acompañar una partida que puede extenderse durante horas. Hay otra característica que diferencia a estos espacios de una juguetería o una tienda online: la posibilidad de probar el producto antes de decidir. Porque además de tener juegos para usar en el local, también los hay para comprar. La experiencia se parece entonces a una biblioteca que también funciona como librería: primero se conoce qué hay, se prueba y se elige para llevar. Una alternativa al plan de siempre La explicación más sencilla del fenómeno podría ser que los juegos permiten dejar el teléfono sobre la mesa y volver a conversar. Pero la tendencia va un poco más allá. Durante mucho tiempo, los juegos de mesa estuvieron asociados a la infancia o a reuniones familiares. El crecimiento del Juego de Mesa Moderno los convirtió también en una forma de entretenimiento para adultos, con propuestas sofisticadas, temáticas diversas y comunidades que se encuentran alrededor de ellas. En Buenos Aires, ese universo empieza a ocupar un lugar propio dentro de la agenda de salidas. Ya no se trata solamente de comprar un juego para tener en casa: también existe la posibilidad de salir a jugar.“En un mundo donde la interacción suele estar mediada por un monitor, estos espacios ratifican que el verdadero encuentro sigue dándose cuando nos sentamos, frente a frente, alrededor de una mesa”, resume Del Compare. Cinco lugares para conocer en cinco barrios de Buenos Aires: ●    Espacio Doda: Fitz Roy 1855, Palermo. ●    La Board Game House: Aguirre 938, Villa Crespo. ●    Punto de Partida: Av. Nazca y Baigorria, Villa del Parque. ●    Conexión Berlín: Ayacucho 1571, Recoleta. ●    Dados en mano: Billinghurst 818, Almagro.

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Nocera Birra expande un modelo que va más allá de la cerveza

Nocera Birra comenzó su expansión mediante un modelo de franquicias con el objetivo de llevar a nuevos mercados una propuesta que combina producción propia, gastronomía y entretenimiento. La compañía priorizará inicialmente CABA, con especial foco en los barrios de Palermo, Villa Crespo y San Telmo; y el sur del Gran Buenos Aires. La Capital Federal representa su principal objetivo por el volumen de público y el potencial de consumo de sus principales zonas gastronómicas. El proyecto de expansión surge después de un recorrido de dos décadas en el sector. La empresa comenzó sus actividades en 2006 bajo el nombre Distribuidora De Simone, fundada por Cristian De Simone junto a sus hermanos Javier, Romina y María. Años más tarde incorporó una fábrica propia de cervezas y destilados y, en 2025, abrió Nocera Birra, el bar donde comercializa los productos que también distribuye a otros establecimientos. La experiencia del local permitió desarrollar y consolidar un concepto que ahora la compañía busca replicar mediante franquicias. El formato combina una carta gastronómica acotada y de calidad con más de diez variedades de cerveza, entre ellas opciones de guarda y de barrica. La propuesta apunta a diferenciarse de una oferta cervecera que, según la empresa, se volvió cada vez más homogénea. Nocera Birra también busca marcar distancia de la imagen de una cervecería artesanal de pequeña escala. Actualmente cuenta con una capacidad de producción de 40.000 litros de cerveza mensuales y trabaja bajo altos estándares de calidad. Además, posee un laboratorio propio para el desarrollo de blends y destilados, que le permite garantizar la inocuidad y desarrollar productos como gin, fernet, bitters, vodka y whisky. Esa estructura productiva representa uno de los principales diferenciales del modelo. La empresa continúa funcionando como distribuidora y abastece con sus propios productos a otros locales gastronómicos, mientras utiliza esa capacidad para sostener el funcionamiento de Nocera Birra. Para los futuros franquiciados, esta integración permite acceder a una propuesta con producción propia, respaldo de abastecimiento y mejores márgenes. El otro gran diferencial está en la experiencia que ofrece cada local. Nocera Birra cuenta con una productora propia de espectáculos que garantiza una agenda permanente de shows en los establecimientos franquiciados. La programación ya incluyó artistas nacionales e internacionales, entre ellos Claudette King, hija de B.B. King, el pianista de jazz Manuel Fraga y Ángel Sucheras. La productora permite que el entretenimiento forme parte estructural del negocio y no dependa de iniciativas individuales de cada franquiciado. La agenda constante genera nuevos motivos para visitar los locales, favorece la frecuencia de consumo y contribuye a construir fidelidad alrededor de la marca. Así, la compañía busca replicar una experiencia que combina bebidas, gastronomía y música en vivo. El modelo requiere locales desde 80 metros cuadrados y contempla una inversión inicial desde USD 50.000. La estimación de recupero alcanza los 14 meses, mientras que la rentabilidad proyectada supera los ARS 7 millones mensuales, equivalente al 21% sobre la facturación. Cada sucursal requiere una dotación aproximada de cinco empleados. “Lo que diferencia a Nocera Birra es que detrás del local existe una estructura industrial y comercial que sostiene el concepto. No estamos frente a una cervecería artesanal que simplemente busca franquiciar un punto de venta. Hay producción propia, laboratorio, distribución mayorista y una productora que garantiza espectáculos de manera constante. Esa integración genera una propuesta de valor muy difícil de replicar y le da al franquiciado herramientas concretas para competir en un mercado saturado” destacó Pablo Cappa, Director Comercial de Lepus Consultora en Franquicias. Con una franquicia ya operativa y una nueva apertura confirmada para lo que resta de 2026, Nocera Birra inicia así una etapa de crecimiento. La prioridad será desarrollar presencia en CABA y el sur del GBA, replicando un modelo que busca diferenciarse por la calidad de sus productos y por una experiencia de consumo que va mucho más allá de la cerveza.