Autor: Rocio Bravo

Novedades, Sabores

La revolución de la pinsa con muzzarella: cómo La Zarpada cruzó la alta técnica romana con el misticismo del barrio porteño

Nació en 2021 en una esquina de San Telmo y hoy se expande en Almagro recuperando la mística de los locales abiertos todo el día. Con una masa liviana de tres harinas, cocción relámpago a 450 °C y una ambientación custodiada por Sandro y la Coca Sarli, Diego Pasquale y Santiago Amín revelan el secreto de una propuesta que rinde culto al encuentro, al vermú de grifo y a la muzzarella bien nuestra. ¿Qué ocurre cuando la precisión técnica de una masa nacida en la Antigua Roma se encuentra con la abundancia y la mística del barrio porteño? De ese experimento culinario nació La Zarpada, una pizzería que desde su aparición en 2021 viene transformando el mapa gastronómico de Buenos Aires a fuerza de innovación, fermentación paciente y una identidad popular inconfundible. Detrás de este proyecto están los socios Diego Pasquale, Santiago Durán y Santiago Amín, este último también a cargo de los fuegos y la cocina, quienes supieron interpretar que el paladar local no necesitaba una copia europea importada, sino una reconfiguración con personalidad argentina. La génesis: una chispa italiana en el Casco Histórico La aventura comenzó en Carlos Calvo 581, en pleno corazón de San Telmo. Para ese entonces, la idea de abrir una pizzería tradicional parecía un camino trillado, pero el grupo buscaba una vuelta de tuerca conceptual. “La idea de instalarla en Buenos Aires nos la dio una amiga italiana. Ahí empezamos a investigar, amasar, hornear, probar y volver a empezar hasta encontrar nuestra propia versión”, comenta Diego. Esa búsqueda los convirtió en pioneros locales en trabajar la pinsa romana, un formato de masa de origen italiano que resurgió con fuerza en Europa a comienzos de los 2000 y que en Argentina encontró en La Zarpada a su primer gran embajador. Sin embargo, la premisa de Pasquale y sus socios fue clara desde el primer día: nada de solemnidad. “Las Zarpadas son bares-pizzerías clásicos de barrio, sin pretensiones esnobistas ni intención de convertirse en bares temáticos italianos”, sentencia. “Siempre la acompañamos con muzzarella y otros productos de primera calidad de nuestro país. De alguna manera, ahí está también el cruce que propone La Zarpada: una masa de raíz romana llevada a una pizzería de barrio con identidad argentina”. La ciencia del laboratorio pizzero: 68% de hidratación y un dragón a 450 °C Para que una masa aguarde semejante carga de queso y toppings sin perder la crocantez ni volverse pesada al digestivo, el trabajo técnico en la amasadora debe ser milimétrico. El encargado de esa alquimia es Santiago, quien perfeccionó la fórmula de la casa a partir de un blend especial. “Es una masa con una hidratación del 68%, pero lo que la vuelve realmente liviana es que tiene una mezcla de tres harinas, arroz, soja y trigo, y una larga fermentación en frío de 48 horas”, detalla. Esta combinación logra que la preparación resulte crujiente en la base y sumamente aireada y liviana en el centro. Pero el verdadero espectáculo sucede a la hora del horneado, donde el fuego salvaje toma la palabra. “Al momento de cocinar nuestras pizzas elegimos un horno de piso, con un dragón a gas combinado con leña. La temperatura ideal es de aproximadamente 450 °C, que nos permite tenerla lista en unos 90 segundos”, explica el cocinero. A la hora de llevar la pizza a la mesa, el dilema entre lo romano y lo porteño se resuelve con total naturalidad en dos presentaciones visuales: “La diferencia es solamente de formato. El individual y rectangular es el formato tradicional de la pinsa. El redondo es la adaptación porteña que elegimos para nuestras pizzas pensadas para compartir”, aclara Amín. Mística pop, rock nacional y ritual de sifón Comer en La Zarpada es ingresar a una atmósfera repleta de códigos retro y memoria emotiva. Lejos del minimalismo nórdico o el diseño frío, las mesas de fórmica naranja, los viejos servilleteros de metal, los platos de aluminio, el metegol y las botellas de vidrio construyen una escenografía guiada por una banda sonora a puro rock nacional. En el local de San Telmo, la mirada de la Coca Sarli domina el salón desde un imponente mural. A la hora de maridar, la propuesta rescata los grandes rituales de la esquina porteña: el vermú de grifo, del cual fueron pioneros en la zona, la soda en sifón de vidrio, la cerveza tirada, los cócteles de autor y el infaltable moscato servido en el clásico pingüino de cerámica. El regreso del Pizza Café: la conquista de Almagro Con el éxito consolidado en el Casco Histórico, la marca dio un salto estratégico al desembarcar en la ochava de Bulnes 910 (esquina Guardia Vieja), en el barrio de Almagro. Allí, además de sumar un piano y murales donde Sandro y la Coca Sarli comparten espacio, La Zarpada decidió reflotar un clásico formato noventoso: el pizza café de horario corrido (de 8 a 2 h). “En los años 90 los pizza café abundaban. La Farola fue un buen ejemplo, que irrumpió con el concepto de pizzas incorporando otros platos de comida y el café durante todo el día”, analiza Pasquale. “Hoy este tipo de comercios se presentan con una estética distinta, pero con el mismo sentido: que se pueda comer, desayunar, merendar o tomar un café o un trago a la misma hora del almuerzo o la cena, y en una esquina que funcione como lugar de encuentro y de paso dentro del barrio”. Este espacio fue pensado para dialogar directamente con la bohemia y la vida cotidiana de Almagro, un barrio habitado por estudiantes, artistas, vecinos de toda la vida y trabajadores. “Consideramos que las nuevas generaciones ya no etiquetan los lugares solamente por el tipo de cocina que ofrecen. En este caso, La Zarpada de Almagro se presenta como el café bar de la esquina al que se puede ir en cualquier momento del día”, sintetiza Pasquale. En definitiva, concluye, “podríamos decir que es una nueva versión, aggiornada, de los tradicionales pizza café de barrio”. Una carta

Curiosidades, Experiencias, Lugares, Sabores

La especia que la Patagonia le regaló al mundo  

Cómo un ingrediente silvestre del bosque andino llegó al Arca del Gusto de Slow Food — y por qué el resto del planeta recién lo está descubriendo En las laderas del bosque patagónico, a pocos metros del lago Nahuel Huapi, crece una planta que los habitantes de Villa la Angostura conocen desde siempre. Sus frutos —pequeños, aromáticos, con un perfil picante que no se parece a nada— se llaman pimienta de canelo. Y hasta hace poco, nadie fuera de la Patagonia sabía que existían. Duvan Ochoa sí lo sabía. El chef de Las Balsas Relais & Châteaux lleva ocho años recolectando este ingrediente silvestre en plena montaña, incorporándolo a su cocina de maneras que van desde el cordero hasta los aceites infusionados, desde las ensaladas hasta los aderezos. Cuando lo presentó ante Relais & Châteaux como parte del programa Food for Change, la respuesta fue inmediata: la pimienta de canelo fue incorporada al Arca del Gusto de Slow Food por su valor patrimonial y culinario. Un ingrediente que nadie cultivó, que nadie registró, que nadie patentó — simplemente estaba ahí, esperando que alguien lo contara. Una cocina que no desperdicia nada La pimienta de canelo no es el único secreto de la cocina de Las Balsas. Ochoa trabaja con una filosofía que él llama circular: de un solo langostino patagónico proveniente de Puerto Madryn extrae cuatro productos distintos — carne, caldo, aceite y polvo de condimento. De los quinotos de temporada fermenta una sriracha patagónica que no existe en ningún otro restaurante del mundo y reutiliza el bagazo como condimento aromático. En primavera, morillas y espárragos. En otoño, hongos de pino recolectados directamente desde el hotel. Una cocina que no se inspira en el territorio — que es el territorio. El lujo que sabe a lugar Las Balsas es la única propiedad en el planeta que combina la membresía Relais & Châteaux con la certificación Empresa B y carbono neutro. Pero más allá de las certificaciones, es un lugar donde el lujo se mide en ingredientes que nadie más tiene, en técnicas que no se enseñan en ninguna escuela y en un chef que lleva ocho años construyendo una identidad gastronómica que le pertenece exclusivamente a la Patagonia. La pimienta de canelo ya está en el *Arca del Gusto. El resto del mundo está tardando en llegar. *El Arca del Gusto de Slow Food es un catálogo internacional que identifica, documenta y protege alimentos, razas animales y productos artesanales tradicionales en peligro de extinción. Lanzado en 1996, busca preservar la biodiversidad agrícola y el patrimonio gastronómico frente a la homogeneización industrial, promoviendo el consumo local, de temporada y la sostenibilidad.

Novedades, Sabores

Mostaza ganó la Copa Burgerland entre más de 30 marcas con la hamburguesa del Mundial

Mostaza, fue la gran ganadora de la Copa Burgerland, el prestigioso reconocimiento otorgado en el marco de uno de los eventos de hamburguesas más grandes de la Argentina, que se llevó a cabo los días 11 y 12 de abril en la ciudad de Rosario. Con su innovadora propuesta, la hamburguesa del Mundial, la marca logró consolidar su posicionamiento como la marca argentina que se destaca por la calidad de su materia prima y su carne 100% argentina. En su segunda edición, Burgerland reunió a más de 30 marcas de hamburguesas provenientes de 8 provincias argentinas, en un encuentro que celebró la cultura gastronómica y el espíritu federal. A su vez, el evento contó con un jurado destacado de especialistas en comida gourmet, que evaluó la propuesta de cada marca. En ese contexto, Mostaza se destacó al presentar una propuesta inspirada en la pasión y la identidad nacional: una creación que combina carne 100% argentina con pan kalis brioche, cebolla grillada, salsa chiminesa, queso provolone y panceta Sugardale. La consagración en Rosario no solo reafirma su compromiso con la innovación y la calidad, manteniendo siempre un fuerte anclaje en la argentinidad, sino también con el paladar exigente de los consumidores. El reconocimiento obtenido en un evento de estas características reflejan el crecimiento sostenido de Mostaza y su capacidad para conectar con las preferencias y emociones de los argentinos. Actualmente, la compañía continúa expandiendo su red de locales a lo largo del país, consolidándose como una marca cercana, accesible y profundamente conectada con la cultura argentina. Este nuevo reconocimiento se suma a su trayectoria de crecimiento y refuerza su objetivo de seguir innovando y generando experiencias que acompañen a los consumidores en todo el territorio nacional.

Novedades, Sabores

McCain celebra 30 años en Argentina y apuesta al «snackeo» para ganar mercado

Con 30 años de liderazgo en Argentina, McCain no solo ha cimentado su posición como actor principal en el mercado de las papas prefritas congeladas, sino que se ha convertido en un motor de innovación, adaptándose y creando nuevas tendencias de consumo en el sector gastronómico. Desde 1995, cuando eligió Balcarce como sede de su primera y más grande planta de papas prefritas congeladas en Latinoamérica, la compañía ha mantenido un camino de crecimiento sostenido, con más de 320 millones de dólares invertidos en el país y una proyección de 100 millones adicionales para continuar incorporando tecnología y eficiencia. Actualmente, genera más de 800 empleos directos y más de 3.000 indirectos en Argentina. Fundada en 1957 en Florenceville, Canadá, por los hermanos McCain, se transformó en una compañía líder a nivel global que conserva intactos los valores y el espíritu de una empresa familiar. Tiene presencia en más de 160 países, 60 plantas y más de 20.000 empleados en seis continentes. Hoy, una de cada cuatro papas prefritas congeladas consumidas en el mundo es McCain. En nuestro país, McCain lidera el mercado de papas prefritas congeladas con dos tercios de participación y abastece a los tres principales canales: comidas rápidas, gastronomía y consumo en el hogar. “Estos 30 años significan mucho más que un número. Es la historia de generaciones de colaboradores comprometidos con la empresa. Una linda historia de crecimiento que nos consolidó como referentes del sector”, destacaba Diego Peña, Director General de McCain Cono Sur. Una planta modelo en Latinoamérica La planta de Balcarce es la más grande de su tipo en la región. Con 64.000 m² de superficie, emplea a más de 750 personas y produce anualmente 220.000 toneladas de producto terminado, procesando unas 400.000 toneladas de papa fresca. Opera 325 días al año, 24 horas por día, en dos líneas de papas fritas, además de contar con una línea de puré y otra de especialidades. “El 65% de su producción se exporta, principalmente a Brasil y otros mercados latinoamericanos”, explicaba Luciano Pasqualini, Director de Planta. Su capacidad de almacenamiento alcanza las 100.000 toneladas de papa fresca (con otras 100.000 toneladas almacenadas fuera de planta) y 11.400 toneladas de producto terminado. Desde el campo hasta el consumidor, la calidad es un eje central. La planta cuenta con certificaciones internacionales como AIB (American Institute of Baking), ISO 14.001, GFSI (Global Food Safety Initiative) y Global Gap, para sus prácticas de agro, entre otras, que respaldan sus estándares de excelencia y sustentabilidad. El mercado argentino de papa prefrita Argentina produce unos 3 millones de toneladas de papa fresca al año, cultivadas en unas 70.000 hectáreas. De ese total, unas 11.000 hectáreas están destinadas a la industria de papa prefrita congelada. Esta categoría alcanza una producción nacional de 320.000 toneladas anuales, de las cuales más del 70% se exporta. En el mercado interno, el consumo ronda las 100.000 toneladas al año: el 80% se dirige a gastronomía independiente y la comida rápida y el 20% restante a hogares. El consumo per cápita es de 52 kg de papa fresca y 2,2 kg de papa prefrita congelada. A pesar del crecimiento, la categoría aún tiene un alto potencial de expansión, especialmente en hogares, donde la penetración es del 37%. Innovación para «crecer la torta« McCain mantiene un fuerte liderazgo en Argentina: 2 de cada 3 papas prefritas congeladas consumidas en el país son de la marca. Está presente en el 67% de los restaurantes, el 65% de los supermercados y el 75% de las cadenas de comida rápida. Cuenta con un 33% de penetración en hogares y un 89% de top of mind, es decir que 9 de cada 10 consumidores mencionan McCain cuando se habla de la categoría. “Nuestros valores son la familia, la confianza, la autenticidad y la calidad. Creemos que la comida une a las personas y hace de cada comida un momento único”, expresaba Lucas Carimati, Gerente de Marketing Cono Sur. Además de sus tradicionales bastones, McCain ofrece más de 50 presentaciones que incluyen cortes especiales e innovadores, así como una amplia variedad de soluciones en vegetales y appetizers. Ante el crecimiento de la categoría, surgimiento de nuevos competidores y nuevas pautas de consumo, la marca ha tenido que innovar en formatos para ampliar más aún su participación de mercado. Carimati explica que la estrategia se centra en «agrandar la torta de la papa prefrita congelada» al atacar barreras de consumo. Para ello, han desarrollado productos recubiertos, como los de la marca SureCrisp, diseñados para la perfección en el envío a domicilio. «Como consumidores, asumimos que la papa en delivery puede llegar un poco húmeda. Este tipo de productos bajo la marca SureCrisp asegura que llegue mucho mejor el producto y tenga el consumidor una experiencia muy similar a lo que a la experiencia que puede tener dentro del local gastronómico», destaca el ejecutivo. Estos productos están recubiertos por una solución acuosa de almidones de papa y proteínas vegetales, que les brindauna «mejor performance en cuanto a crocancia y a temperatura», respondiendo directamente a la demanda de calidad en la comida para llevar. La innovación de McCain se extiende a la diversificación de su portafolio, ofreciendo más de 50 productos diferentes, incluyendo una amplia gama de cortes y formatos, y puré de papa. Entre las novedades más destacadas que marcan tendencia, Carimati menciona: Con una penetración en hogares del 33% y un «Top of Mind» cercano al 90%, McCain es prácticamente «un sinónimo de la papa prefrita en Argentina». La continua inversión y el desarrollo de productos pensados para las nuevas formas de consumo demuestran el compromiso de McCain con el crecimiento de la categoría y con la satisfacción de chefs y consumidores en la escena gastronómica argentina.