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Chakana abre las puertas al Alma de sus vinos para vivir la calma de la naturaleza

Chakana cultiva uvas, pero también una forma de estar en el mundo. Practica una agricultura que respeta los ciclos y acompaña sin imponerse. Trabaja con prácticas orgánicas y biodinámicas porque todo está conectado: el suelo, las plantas, las personas. Sigue la filosofía del Ayni: la reciprocidad como forma de vida. Todo lo que se da, vuelve. Por eso cuida la tierra, escucha a la naturaleza y elabora vinos que reflejan con fidelidad su origen. La bodega trabaja sus tres fincas – Nuna en Agrelo, Ayni y Kuyay en Altamira – de manera simple y consciente, evitando químicos y cuidando cada parcela para preservar el carácter del lugar y potenciar su calidad. Eso se siente al caminar entre los viñedos y también en la copa. Este es el espíritu con el que Chakana recibe a quienes visitan la bodega ubicada en la Finca Nuna – “alma” en quechua -, en el corazón de Agrelo, al pie de la montaña y rodeada de parcelas que muestran el trabajo diario. Un lugar abierto, tranquilo y con la Cordillera siempre presente. En Nuna conviven viñas, olivos, huertas y animales en armonía. La finca funciona como un organismo: cada parte sostiene a la otra. Los suelos se regeneran, la biodiversidad crece y lo que se produce refleja ese equilibrio. Visitar Chakana es recorrer viñedos, mirar la montaña y tomar vinos que hablan de su origen y de las personas que los hacen. Un rato sin apuro para conocer el proyecto desde adentro. DEGUSTACIONES: las tres propuestas incluyen la visita guiada por la bodega, corral de animales, sala de preparados biodinámicos y luego degustación de 4 vinos. NUNA MÍA!: Una visita tranquila para caminar la finca, conocer cómo trabaja la bodega y probar la expresión más fresca de Finca Nuna: vinos jóvenes, vibrantes y marcados por su fruta. Todo bajo una filosofía simple: cuidar la tierra para que la tierra nos cuide. $35.000 p/p LOS SINGULARES: Un recorrido por vinos que nacen de pequeños sectores de los viñedos de Chakana descubiertos con el tiempo: parcelas mínimas, distintas entre sí y con carácter propio. La idea es ver en las copas cómo cambia el carácter de los vinos de un rincón a otro y cómo cada parcela muestra el lugar tal cual es, de manera simple y sin vueltas. $50.000 p/p QUERIDO MALBEC: La historia de Chakana contada en copas de Malbec. Un viaje por las fincas para ver el carácter de sus Malbecs según el lugar: más fruta, más tensión, más profundidad. Una forma de descubrir los matices y verdades de nuestra variedad insignia. $70.000 p/p EXPERIENCIAS GASTRONÓMICAS CHIN CHIN: Canasta, bicicletas, dos copas y un rincón de Finca Nuna. Un paseo tranquilo para andar por los viñedos, elegir un lugar preferido y brindar al propio ritmo. Un Pic Nic para relajar. $40.000 p/p MESA NUNA: Un almuerzo con el fuego encendido, mesa compartida y vinos que acompañan charlas que fluyen, o silencios cómodos, que también valen. Es el Ayni llevado a la cocina: dar y recibir en equilibrio, honrar la tierra, a quienes la trabajan y a quienes se sientan a la mesa. La posibilidad de disfrutar la finca como si fuera una casa. $110.000 p/p MESA AYNI: Un almuerzo compartido con los íconos de la bodega. Fuegos magníficos y botellas magnum que amplifican los sentidos y el clásico de Chakana. $180.000 p/p Chakana está abierta al público de lunes a viernes de 09hs a 17hs y sábados hasta las 13hs. Todas las actividades son con reserva previa. 

Bebidas, Curiosidades

Honrar la tierra, la vida y el vino

El 1 de agosto, Día de la Pachamama, es una fecha de profundo significado para Chakana. Más que una celebración puntual, es parte de un vínculo cotidiano con la tierra. Ofrendar a la Pachamama es reconocerla como origen, sostén y guía. Es un acto que se expresa en cada decisión: en cómo se cultiva, en cómo se escucha, en cómo se acompaña. Como parte de la celebración, la bodega presenta su nuevo vino orgánico Chakana Estate Selection Pinot Noir 2023, una expresión fiel de La Consulta, en el Valle de Uco. Chakana eligió transitar un camino agrícola basado en la regeneración del suelo y el respeto a los ciclos de la naturaleza. Prácticas orgánicas y biodinámicas que no buscan imponer, sino integrarse. Que entienden que el vino nace de la armonía entre todos los elementos del ecosistema, y que la naturaleza —si se la escucha— tiene siempre la última palabra. “A través de nuestra forma de cultivar, aprendemos a ofrendar a la Pachamama, y ella nos retribuye con lo mejor de sus frutos. La acompañamos, la cuidamos, la escuchamos. Y cuando ella habla, brindamos… Porque buscamos hacer el vino que mejor expresa nuestra tierra”, explica Facundo Bonamaizon, Ingeniero Agrónomo de Chakana. Esta forma de trabajo se nutre del Ayni, principio andino de reciprocidad, donde el equilibrio entre dar y recibir es el centro de toda acción. Una sabiduría ancestral que devuelve a la agricultura su dimensión social y al vino, su sentido original: ser alimento sagrado, parte de una relación entre el ser humano y su entorno. “Para celebrar a nuestra Madre Tierra, elegimos compartir nuestro nuevo Chakana Estate Selection Pinot Noir 2023 proveniente de La Consulta, en el Valle de Uco, un terroir con un suelo particular. Es un vino que tiene una matriz muy especial, un Pinot Noir que tiene estructura y fuerza, pero que también tiene muchas sutilezas y detalles elegantes propios de la variedad. Siempre buscando reflejar el lugar”, cuenta Leo Devia, enólogo de Chakana. 

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Chakana inaugura su Área de Enoturismo

Chakana acaba de inaugurar sus nuevas instalaciones de su bodega ubicada en Agrelo. El proyecto pone en valor la tradicional estructura del edificio existente y busca resolver las necesidades operativas con una construcción de gran impacto y simbología, en armonía con el contexto edilicio, paisaje natural y la filosofía holística que identifica a la bodega referente de la biodinámica.  “La bodega necesitaba realizar una serie de ampliaciones que permitieran mejorar el actual funcionamiento productivo, como la incorporación y mejora de infraestructura para la recepción de visitantes y actividades sociales acordes a las demandas del enoturismo contemporáneo”, explica el Estudio de Arquitectura Mora Hughes, quien estuvo a cargo del diseño y desarrollo del proyecto. “Tomamos la esencia de La Chakana como elemento organizador, pero no desde el aspecto formal y físico como pirámide escalonada, sino desde su función de “puente de conexión entre los diferentes planos, fuerzas y energías que organizan la vida en el cosmos”.  La propuesta enoturística: Vivir la Naturaleza Acompañando los nuevos espacios destinados a recibir turismo, el Área de Enoturismo de Chakana desarrolló un programa de Visitas y Degustaciones que consta de cinco experiencias: Puentes – vinos biodinámicos y naturales -; Ecos –cuatro interpretaciones de Malbec -; Claros de Luna – blancos y rosados -; Astros – los vinos más excepcionales de la bodega, que representan la la filosofía biodinámica y de mínima intervención -; y por último Experiencia Chakana – un almuerzo en el que se ofrece la Degustación Puentes y un Menú de 3 pasos cuidadosamente elaborado con ingredientes frescos, en su mayoría provenientes de la huerta de la bodega. Mínimo 6 personas-.  Todos los vinos de Chakana son orgánicos y biodinámicos, elaborados bajo el criterio de intervenir lo menos posible en los procesos de fermentación, utilizando levaduras indígenas y minimizando el uso de sulfitos. En 2016 Chakana recibió la certificación biodinámica para la bodega, los viñedos y vinos provenientes de la Finca Nuna en Agrelo, Lujan de Cuyo, donde se ubica el edificio de la bodega. En 2023, Finca Los Cedros y Finca Ayni fueron certificados biodinámicos, convirtiéndose en los primeros viñedos en Paraje Altamira con sello Demeter.  Todas las Experiencias son con reserva previa, los datos de contacto son: turismo@chakanawines.com.ar /+54 9 261 341 1628. También se puede reservar a través de www.chakanawines.com.  El Puente a lo alto: La génesis del diseño de las nuevas instalaciones El proyecto se concibe como una expresión arquitectónica integral. Una gran barra longitudinal – constituida por líneas rectas de hormigón a la vista como un puente, combinadas con curvas suaves y fluidas – eleva el terreno y generan un podio, integrándose al paisaje, desde el cual se despliegan el Centro de Visitas y la parrilla, dedicados al turismo. Así, se aprovechan las espectaculares vistas hacia la cordillera, para la contemplación y el encuentro.  En el centro de ese puente, en un eje hacia la tierra, está ubicada la sala dedicada a los preparados para cultivos biodinámicos. Este espacio, íntimamente conectado con el suelo y proyectado hacia el cosmos, representa el núcleo conceptual y físico de la obra. Este juego, entre lo lineal y lo orgánico, transforma el espacio en una experiencia sensorial.  En contraste, la ampliación de la nave de barricas responde a un carácter más industrial, en diálogo respetuoso con los edificios existentes. El edificio es un prisma de ladrillo a la vista, de geometría pura, que continúa el paisaje horizontal de las naves actuales. Separado estratégicamente, para preservar la plantación de olivos existente, la construcción se vincula mediante un muro cribado que actúa como puerta de ingreso. Así, se define un nuevo patio de olivos, que organiza el recorrido turístico y permite disfrutar del paisaje sin interferir con los procesos productivos de la bodega.  El proyecto no solo satisface los requerimientos funcionales de ampliación, sino que también celebra la identidad regional y la filosofía de la bodega. Inspirado en La Chakana como principio organizador, el diseño fusiona la tradición andina con un lenguaje contemporáneo. De esta manera, la arquitectura conecta lo físico y lo espiritual, lo natural y lo humano, trascendiendo la simple funcionalidad para transformarse en una experiencia simbólica y única.