En sintonía con las celebraciones globales por el Día Internacional del Té, Kinzen consolida su posición como el epicentro de la cultura del té en el barrio de Belgrano. Durante todo el mes de mayo, el espacio cultural y gastronómico diseñó una agenda para profundizar en el conocimiento de esta infusión milenaria, integrando la técnica de la ceremonia Gong Fu Cha con una curaduría de sabores de autor y experiencias de bienestar que invitan a una pausa consciente en la ciudad. La propuesta gastronómica de este ciclo comienza el sábado 9 de mayo con una experiencia de maridaje sensorial de té y chocolate, diseñada para explorar las texturas y matices que vinculan ambos universos. La programación continúa los sábados y domingos del mes combinando el bienestar físico y el paladar en jornadas con una degustación y maridaje especial. El epicentro de los festejos tendrá lugar el miércoles 21 de mayo, Día Internacional del Té, con una degustación abierta a cargo de la especialista Marcela Iljutko, seguida de una sesión de meditación contemplativa con música de sitar en vivo. Ubicado en un entorno distinguido por su jardín zen diseñado por el paisajista Yasuo Inomata y sus murales artísticos, Kinzen reafirma en este Mes del Té su identidad como un refugio de alta gama. Su carta, que fusiona ingredientes asiáticos con rituales locales, ofrece un escenario único para habitar el presente, transformando la gastronomía en un puente hacia la introspección y el intercambio cultural en el corazón de Buenos Aires. Agenda de Experiencias | Mayo en Kinzen
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Kinzen desembarca en Belgrano: una propuesta de autor que integra la gastronomía y la cultura oriental en la escena porteña
El nuevo espacio cultural y casa de té combina el ritual milenario del té con el paisajismo de Yasuo Inomata y una pastelería de vanguardia. Kinzen se consolida como un hito en el circuito de experiencias de Buenos Aires, ofreciendo un refugio donde conviven el arte, el diseño y los sabores de origen. En un contexto donde la Ciudad de Buenos Aires busca constantemente nuevas experiencias que fusionen el buen vivir con el aprendizaje, emerge Kinzen en el barrio de Belgrano. Este refugio cultural y gastronómico se perfila como un referente para quienes buscan algo más que una salida tradicional: un espacio donde el ritual del té, el arte del Sumi-e y el diseño paisajístico proponen una pausa profunda en la dinámica urbana. La llegada de Kinzen a la escena porteña responde a una demanda creciente por espacios de «slow living» y reconexión. Bajo un diseño arquitectónico minimalista y sofisticado, el lugar ofrece una inmersión en la estética zen que se manifiesta principalmente en sus jardines internos. Estos espacios verdes llevan la firma del reconocido paisajista Yasuo Inomata, logrando una atmósfera de calma que transporta al visitante lejos del ruido de la ciudad apenas se cruza el umbral. La propuesta gastronómica de Kinzen es el corazón del proyecto y destaca por su enfoque de autor. Su carta ofrece desde la tradicional ceremonia Gong Fu Cha hasta variedades de tés seleccionados que dialogan con una pastelería de vanguardia. Esta oferta logra un equilibrio sutil entre técnicas e ingredientes de origen asiático y la sensibilidad local, integrando con naturalidad el café y el ritual del mate dentro de un entorno de diseño. Más allá de su cocina, Kinzen se diferencia por ser un auténtico centro de formación y expresión. El espacio funciona como un hub educativo donde se dictan cursos de disciplinas tradicionales como el Ikebana (diseño floral), el Sumi-e (pintura japonesa a tinta) y la confección de accesorios orientales. Esta agenda cultural atrae a una comunidad interesada en el desarrollo creativo y el bienestar, convirtiendo al local en un escenario vivo de aprendizaje. Con esta apertura, el circuito de Belgrano se enriquece con una propuesta multidisciplinaria que no solo aporta nuevos sabores a la zona, sino que eleva la oferta cultural de Buenos Aires. Kinzen invita a vecinos y turistas a redescubrir la belleza de los rituales cotidianos a través de una curaduría estética y sensorial pensada para el encuentro y la introspección.
Los Caminos del Té, una pyme familiar con sabor a naturaleza y bienestar
Con el objetivo de encontrar tranquilidad y estar más en contacto con la naturaleza, Paula Rufino y su esposo, Esteban Cirino, dejaron atrás Buenos Aires y emprendieron viaje a San Luis. Empezaron produciendo dulces caseros, conservas y licores, pero con el tiempo incorporaron una gran variedad de productos hechos a base de hierbas: blends de té, mezclas para el mate, mix de especias y sales. Con más de 700 clientes, la marca tiene presencia en todo el país a través de emprendedores que revenden los productos. Con ganas de seguir emprendiendo, la pyme familiar está en constante búsqueda de nuevos sabores y nuevos horizontes. En este sentido, está próxima a llegar a otros países y a abrir un sistema de franquicias a nivel nacional. La historia de Los Caminos del Té En el seno de su hogar, comenzaron a producir dulces caseros para familiares y amigos. En ese momento, vieron una oportunidad de negocio y de a poco, introdujeron las mermeladas en el mercado local. Con el tiempo, sumaron conservas y licores, y la producción escaló. Motivados por el crecimiento de su negocio, Paula se especializó en el mundo del té y las hierbas. De esta forma, crearon su primera línea de blends de té con 13 sabores inspirados en la naturaleza que los rodeaba en San Luis. También lograron abrir su primera casa de té para ofrecer una experiencia más cercana a sus clientes. “El contacto con la naturaleza nos permitió conectar con el emprendimiento. Todo está muy relacionado al bienestar, a generar espacios y consumir productos que lo acompañen. Sin dudas, el lugar que elegimos para vivir nos permitió soñar con tener un emprendimiento propio”, sostiene Paula. Sin embargo, en 2019 decidieron hacer un cambio de vida. Vendieron todo, se compraron un motorhome y se prepararon para viajar por el mundo como productores de dulces y té, junto a sus cuatro hijos. La llegada de la pandemia les truncó los planes y fue el comienzo de un crecimiento sin escalas. Un crecimiento sin techo para Los Caminos del Té En plena pandemia, la producción volvió a ser en casa y muchos clientes los empezaron a contactar para pedirles té. De a poco, reactivaron la maquinaría y experimentaron un crecimiento muy grande. “Vimos que la gente necesitaba consumir cosas vinculadas al bienestar en medio de la pandemia, donde había mucho estrés. Encontramos una beta para generar bienestar”, explica Paula. A partir de allí, lograron más de 700 clientes en todo el país. Contrataron a más de 15 personas y abrieron su actual casa de té en San Luis. También certificaron como Marca País, una licencia que les permite representar a Argentina a nivel internacional. Y como proyectos para lo que queda del 2024, tienen en planes abrir un sistema de franquicias, realizar su primera exportación y abrir una academia para emprendedores. Los próximos pasos de la pyme es desembarcar en Miami con una tienda en Amazon para abastecer con distintas hierbas; comenzar a exportar en países limítrofes y abrir una segunda casa de té en Córdoba. Ya realizaron un envío de productos a China, un mercado totalmente nuevo para la marca.
