Cada Copa del Mundo modifica hábitos, horarios y formas de consumo. Las reuniones para ver los partidos, las picadas improvisadas, los almuerzos compartidos y las compras de último momento forman parte de una dinámica que se repite torneo tras torneo. Pero junto con ese aumento del consumo también suele crecer otro fenómeno menos visible: el desperdicio de alimentos. La problemática tiene una dimensión global. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), alrededor de un tercio de los alimentos producidos en el mundo termina perdiéndose o desperdiciándose. Parte importante de ese volumen ocurre en comercios, supermercados, restaurantes y servicios de alimentación, donde productos en perfecto estado dejan de formar parte de los circuitos tradicionales de venta aun cuando todavía pueden consumirse. Con el Mundial ya instalado en la conversación cotidiana de millones de personas, Cheaf decidió aprovechar uno de los momentos de mayor consumo social del año para reforzar su mensaje central. La compañía, especializada en rescatar excedentes alimentarios en buen estado mediante una plataforma que conecta comercios con consumidores, lanzó la campaña “Tarjeta roja al desperdicio”, una iniciativa que busca combinar el lenguaje futbolero con la concientización sobre el aprovechamiento de alimentos. La propuesta parte de una idea sencilla: si en una cancha una tarjeta roja sanciona una falta grave, tirar comida apta para el consumo también debería ser una conducta cuestionada. Bajo ese concepto, la empresa busca instalar una conversación que vincule sostenibilidad, consumo responsable y ahorro en uno de los períodos de mayor actividad los negocios que, de una u otra manera, atienden la gastronomía de los eventos que giran en torno a la competencia. La discusión excede incluso a la propia campaña. Los grandes eventos deportivos se enfrentan cada vez más al desafío de gestionar su impacto ambiental, especialmente en aspectos vinculados con alimentación, residuos y consumo. En su informe de sustentabilidad sobre Qatar 2022, la FIFA señaló que los alimentos y bebidas consumidos por espectadores, trabajadores y voluntarios representaron una de las principales fuentes de residuos generados durante el torneo. Según ese mismo documento, cerca del 40% de los desechos producidos en los estadios y sedes oficiales correspondió a residuos orgánicos, mientras que los organizadores implementaron programas específicos para recuperar alimentos y reducir desperdicios. Aunque Cheaf no participa de la operación ni de la gestión ambiental del Mundial, la compañía busca intervenir sobre una dimensión diferente del fenómeno: los hábitos de consumo que rodean a los partidos. La escala del torneo ayuda a entender por qué estas conversaciones adquieren cada vez más relevancia. El Mundial 2026 será el más grande de la historia: por primera vez participarán 48 selecciones y el certamen se disputará de manera simultánea en Estados Unidos, México y Canadá. La FIFA estima que miles de millones de personas seguirán el torneo a través de distintas plataformas y que millones de aficionados asistirán a los partidos a lo largo de más de un mes de competencia. En la Argentina, además, la expectativa deportiva agrega un componente adicional. La Selección llega como vigente campeona del mundo y con la posibilidad de defender el título obtenido en Qatar 2022, un escenario que vuelve a multiplicar reuniones, previas y encuentros alrededor de cada partido. Para Cheaf, ese contexto representa una oportunidad para instalar una conversación que trascienda el fútbol y ponga el foco en una conducta cotidiana: aprovechar mejor los alimentos y evitar que terminen convertidos en desperdicio. La campaña se apoya en distintas acciones dentro de la aplicación, redes sociales, canales de comunicación directa y comercios aliados. El objetivo consiste en impulsar la participación de usuarios durante el torneo, promover el rescate de alimentos y reforzar el posicionamiento de la marca alrededor de la lucha contra el desperdicio. Según datos de la compañía, Cheaf ya permitió rescatar más de 700.000 kilos de alimentos en la Argentina desde su desembarco en 2025. Ese volumen evitó la emisión de aproximadamente 1,75 millones de kilos de gases de efecto invernadero y permitió aprovechar más de 350 millones de litros de agua asociados a la producción de esos alimentos. La empresa opera actualmente en más de 80 ciudades de 18 provincias argentinas y trabaja junto a cientos de comercios que ofrecen productos aptos para el consumo a través de paquetes comercializados con descuentos respecto de sus precios habituales. El modelo apunta a generar beneficios simultáneos para consumidores, comercios y medio ambiente. La campaña mundialista buscará trasladar esa lógica a uno de los momentos de consumo más intensos del calendario. Entre las acciones previstas, se contempla la creación de paquetes temáticos asociados al torneo, con nombres inspirados en los encuentros entre amigos y familiares, para ofrecer una alternativa sustentable, económica y práctica para resolver las comidas durante los partidos. La iniciativa contempla además distintas alternativas de participación para los comercios aliados, que podrán integrar temporalmente algunos de sus productos a la propuesta comunicacional. La estrategia también contempla contenidos de concientización y participación en redes sociales, con mensajes vinculados con sostenibilidad, ahorro y consumo responsable con dinámicas propias del clima mundialista, incluyendo trivias, sorteos, encuestas, contenidos generados por usuarios y sorteos asociados a experiencias de consumo compartido. El contexto parece acompañar ese enfoque. Un estudio impulsado por la propia compañía mostró que el 97,5% de las personas considera indispensable adoptar hábitos de consumo más sostenibles y que más del 80% modificó alguna conducta durante el último año para reducir su impacto ambiental. Al mismo tiempo, nueve de cada diez personas respaldan medidas más estrictas para que las empresas gestionen mejor el desperdicio de alimentos. Mientras durante estas semanas millones de personas vuelvan a reunirse alrededor de una mesa para compartir un partido, la campaña Cheaf propone sumar una nueva cábala al ritual mundialista: que sobre pasión, pero no comida.
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El rescate de alimentos no se toma vacaciones: Cheaf presente en los principales destinos de verano
Mientras miles de argentinos se preparan para disfrutar de sus vacaciones, Cheaf, la app líder en rescate de alimentos y oportunidades gastronómicas, anuncia que estará activa durante todo el verano en los principales destinos turísticos del país. Este verano, usuarios y comercios podrán conectarse en la Costa Atlántica en Mar del Plata, Necochea, Miramar, Villa Gesell, Pinamar, San Clemente y San Bernardo del Tuyú. En Mendoza, en la ciudad de Mendoza, Godoy Cruz, Luján De Cuyo y San Rafael; en Córdoba en Ciudad de Córdoba y en Villa Carlos Paz; y en Santa Fe en la ciudad de Rosario. En todos estos puntos de venta, los usuarios podrán seguir aprovechando los descuentos en productos de panaderías, supermercados, pastelerías y otros, con más del 50% de descuento, impulsando así un modelo de consumo más inteligente, accesible y sustentable. ¿Cómo funciona Cheaf? Para sumarse al rescate de alimentos junto con Cheaf hay que seguir un proceso simple y accesible: Con esta iniciativa, Cheaf continúa consolidándose como una solución innovadora que conecta tecnología, sostenibilidad y hábitos de consumo responsables. Cada compra permite evitar que alimentos en perfecto estado terminen en la basura, contribuyendo a un verano sin desperdicio. Nacida en Ciudad de México en 2020, en plena pandemia, la plataforma fue creada por el europeo Kim Durand y por Elena López. Hoy en día, Cheaf opera en México, Chile, Argentina y recientemente en Colombia y próximamente en otros mercados de la región, y ya rescató más de 9.000 toneladas de alimentos y superó los 6 millones de descargas.
Cheaf acelera su expansión en Argentina y amplía su red a 63 tiendas
En un contexto donde el desperdicio de alimentos es una problemática creciente en todo el mundo, Cheaf reafirma su compromiso a nivel local y expande su presencia en Argentina con un crecimiento sin precedentes. En marzo, la startup alcanzó las 63 tiendas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, logrando incrementar su cobertura y disponibilidad en más de un 100% respecto a su desembarco en el mes de febrero. Se estima que en Argentina se desperdician alrededor de 16 millones de toneladas de alimentos por año, lo que representa cerca del 12% de la producción total del país. Mientras tanto, millones de personas enfrentan dificultades para acceder a productos básicos. Esta paradoja no solo tiene un impacto social significativo, sino también un efecto ambiental crítico, ya que el desperdicio de alimentos es responsable del 8-10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Bajo el compromiso de un consumo más consciente y sostenible, Cheaf nace para hacer frente a esta problemática mediante una plataforma que conecta a comercios con consumidores dispuestos a rescatar productos en perfecto estado a precios accesibles. De esta manera, no solo se reduce la cantidad de alimentos que no se consumen y se desperdician, sino que también se fomenta una economía circular más eficiente y sustentable. “Nos entusiasma seguir ampliando nuestras alianzas y ver cómo cada vez más comercios se suman a nuestra iniciativa para reducir el desperdicio de alimentos. Nuestro objetivo para este año es alcanzar las 300 tiendas adheridas y trabajamos día a día para hacerlo posible. Queremos agradecerles a todos aquellos que nos eligen e invitar a quienes aún no lo hicieron para que juntos logremos cambiar el futuro de la industria alimentaria”, expresó Kim Durand CEO de Cheaf. En línea con su misión de reducir el desperdicio de alimentos y hacer más accesible el consumo responsable, Cheaf amplió su presencia en Argentina alcanzando 63 tiendas en CABA. De estas, 33 son en alianza con Cencosud, fortaleciendo la red de comercios comprometidos con la sostenibilidad. Además, la compañía sigue sumando aliados estratégicos del sector gastronómico y panadero. En marzo, la cadena de panadería Pandanés sumó sus 30 tiendas en CABA a la red de comercios adheridos a la app, brindando así la posibilidad de acceder a productos de alta calidad a precios reducidos, al tiempo que ayudan a minimizar el desperdicio en sus locales. Desde su llegada al país, Cheaf ha contribuido significativamente a la reducción del desperdicio de alimentos. Al momento ha logrado rescatar más de 16 mil kilos de productos que de otra manera habrían sido descartados. Esto no solo genera un impacto ambiental positivo, sino que también ayuda a comercios y consumidores a encontrar soluciones más sostenibles y accesibles. Con esta expansión y la incorporación de nuevos aliados, La compañía reafirma su compromiso de seguir creciendo y sumando actores clave para construir un sistema alimentario más eficiente, equitativo y sustentable.
