Cada 3 de noviembre se celebra el Día Mundial del Sándwich, una fecha que recuerda el nacimiento de John Montagu, IV conde de Sandwich, en 1718. Según una de las versiones más difundidas, el aristócrata británico pidió que le sirvieran carne entre dos rebanadas de pan para poder comer sin interrumpir una partida de cartas. Casi tres siglos después, aquella combinación sigue vigente, aunque con una diferencia: el pan dejó de ser un simple soporte para convertirse en una parte central de la experiencia.
En la Argentina, esa importancia también se refleja en los hábitos de consumo. El país ocupa el tercer puesto regional en consumo de productos de panadería, con 75 kilos per cápita al año, detrás de Chile, con 90 kilos, y Uruguay, con 78 kilos, según datos de la foodtech Puratos. En el relevamiento, el pan blando aparece como la variedad más consumida, con el 47% de las respuestas, seguido por el pan crujiente (43%) y los sándwiches (42%). Pero, ¿cuál es el pan perfecto para preparar un sándwich?
De la masa madre a la focaccia: el pan también define la experiencia
Una de las tendencias que identifica Puratos es el creciente interés por los panes de masa madre, que se extienden más allá de las hogazas tradicionales. Su sabor, textura y elaboración artesanal atraen a consumidores que buscan nuevas experiencias. En la Argentina, el 52% considera que la masa madre contribuye a que el pan sea más saludable. Para un sándwich, una hogaza de corteza firme y miga consistente puede funcionar con quesos, vegetales o carnes, porque ofrece estructura sin perder protagonismo. La clave está en equilibrar la intensidad del pan con la del relleno.
La textura es otro de los atributos que ganan relevancia. Según Taste Tomorrow, un estudio global que Puratos desarrolla desde 2012 y que hoy se convirtió en el ecosistema de investigación más grande del mundo para comprender qué buscan las personas en panadería, pastelería y chocolate, los consumidores prestan cada vez más atención al contraste entre una corteza crujiente y una miga tierna. En la Argentina, el 63% destaca la importancia de una corteza crujiente y crocante, mientras que el 47% valora una miga tierna y el 32%, una estructura esponjosa. En un sándwich, esas características pueden aportar una diferencia concreta: una baguette dorada acompaña bien rellenos de quesos, fiambres o vegetales, mientras que un pan de corteza más delicada puede resultar más cómodo para preparaciones con ingredientes frescos y húmedos.
El pan brioche, con su miga suave y su perfil ligeramente dulce, ofrece otra alternativa. Su textura resulta adecuada para hamburguesas y sándwiches de pollo, especialmente cuando el relleno incluye ingredientes salados, quesos o aderezos que contrastan con el pan. La focaccia, en cambio, se distingue por su miga aireada y su superficie condimentada con aceite de oliva y hierbas. Puede funcionar con vegetales grillados, quesos y fiambres, en combinaciones donde el pan suma sabor además de aportar volumen. En ambos casos, la elección depende de baguettecuánto se quiera destacar el relleno o integrar sus sabores con los del pan.
Semillas, granos e ingredientes integrales: sabor y textura

Los panes integrales y con semillas también encuentran espacio entre quienes buscan ingredientes asociados con una alimentación saludable. De acuerdo con Taste Tomorrow, el 85% de los consumidores argentinos considera que los granos y las semillas contribuyen a que un pan sea más saludable. Además de esa percepción, ingredientes como el centeno y la chía pueden sumar sabores distintivos y texturas diferentes.
Estas preferencias forman parte de un cambio más amplio en la manera de elegir productos de panadería. Los consumidores no solo consideran el sabor: también prestan atención a la textura, los ingredientes y la percepción de calidad artesanal. La combinación de masa madre con granos e ingredientes menos habituales permite explorar nuevos perfiles de sabor, mientras que la búsqueda de una corteza dorada y una miga tierna muestra que la experiencia empieza antes del primer bocado.
En el Día Mundial del Sándwich, la variedad de panes permite revisar una fórmula conocida sin necesidad de cambiar todos sus ingredientes. La masa madre aporta personalidad; la baguette, un contraste crujiente; el brioche, suavidad; la focaccia, sabor; y los panes integrales o con semillas, una combinación de texturas e ingredientes valorados por los consumidores. La elección no responde a una única regla: depende del relleno, de la consistencia buscada y de cómo se integran los sabores. En definitiva, un buen sándwich empieza mucho antes de elegir qué poner entre las dos rebanadas.
